"Es una idea maravillosa esa de poder conocer a la misma persona diez o doce veces, encontrarse con ella tantas veces como si no se la conociera, pero sin haber perdido su recuerdo, y compararla con ella misma, no sólo con otras […] y para ello se requieren nuevos encuentros tras largas pausas. Esto supondría, en otras palabras, que uno jamás se acostumbre a una persona."
Elias Canetti, El Suplicio de las Moscas (via gcapet)